—No me lo puedo creer! Hace más de seis años que el gobierno me busca, y sólo me ha hecho falta pasar un día con vosotros para que me capturen… —dice Katori, en flor de loto, en el suelo de la celda.

—Nadie te pidió que nos siguieras! —se queja Sil, sentada en la cama— De hecho, yo era totalmente contraria a que vinieras con nosotros!

—Qué deben de haber hecho, del Transportador? —se pregunta Lutum, subido a los barrotes.

La prisión de Ciudad Baja es excesivamente grande, por su número de habitantes. Esto es así porque en el momento de su construcción, había un gran número de piratas en la zona, ya que había mucho comercio marítimo. Muchas veces, cuando eran capturados, se requería de bastante espacio para mantener toda la tripulación encarcelada hasta que los trasladaban o los juzgaban.

Pero aquello eran otros tiempos. Ahora, prácticamente ya no hay piratas, y la prisión está casi siempre vacía durante todo el año, menos en contadas ocasiones, en el que se cierran presos temporalmente, esperando el traslado. Hoy es un de estos casos. Tan sólo una de las veinte celdas de la galería está ocupada.

—No entiendo porque no hemos salido corriendo! —dice Lutum— Podríamos habernos marchado, como cuando nos persiguió el avión!

—No digas tonterías! —dice Sil— Tú quizás puedas correr más que las balas, pero yo no! Si hubiéramos huido, nos habrían matado a Katori y a mí!

—Eh, habla por ti, eh? —dice el samurai— Yo podría haber huido perfectamente!

—Ah sí? Y porque no lo has hecho, listo?

—Ya lo sabes! Porque quiero estar con vosotros, vayáis donde vayáis! Así encontraré aquel a quien busco!

—Pues si todo sigue así de bien, nos tendrás que seguir al otro barrio, dentro de poco! —dice ella— Esta gente no se está de historias! Ya nos dispararon en el bosque, y ahora no dudo que lo hagan aquí!

—Qué dices! —exclama Katori— Que el avión que os atacó también era de la Corporación Roja?

—La Corporación Roja? —pregunta Sil— Qué es eso?

—Cómo? Que no lo sabes? Pero si todo el mundo los conoce!

—Pues yo no! Haz el favor de explicarte!

Lutum, curioso por toda aquella información, baja de los barrotes y se sienta en el suelo, a escuchar.

—La Corporación Roja es un ejercido privado, que trabaja para el gobierno. Son como corsarios, con una estructura jerárquica de ejército profesional. El gobierno les da una serie de privilegios a cambio que trabajen por ellos. Se identifican por su emblema. Una “V” blanca dentro de un círculo rojo.

—Anda! Como la señal del avión que nos atacó! —dice en Lutum, contento por haber hecho la conexión él solo.

—Sí exacto. —sigue contando— Tienen unidades de tierra, agua, y aire, con bases a toda la península, y un destacamento de miles de soldados!

—Andaaa! Miles? ?se sorprende Lutum? Eso es mucha gente! Seguramente nunca he visto tanta gente junta!

—Sí… la mayoría de ellos son soldados, como los que nos han capturado hoy. Cada grupo de soldados está a las órdenes de un Sargento, que es el que nos ha hablado. Estos están por bajo los Capitanes, que controlan varias unidades de soldados. Finalmente, hay los cuatro grandes Coroneles, que gobiernan las cuatro grandes bases de la Corporación. Todos estos están por debajo del General, que es el máximo poder.

—Me he perdido! —dice en Lutum, intentando memorizar todos los rangos de la estructura.

—Ah, da igual, eso! —dice Sil— Ahora lo que tenemos que saber, es porque nos buscan, y porque han intentado matarnos!

—Quizás van detrás del poder de vuestros anillos… —dice Katori— Según tengo entendido, en los rangos más altos de la Corporación, hay varios portadores.

—Ah, pero eso es imposible! Nadie sabe que los llevamos! Lutum ha vivido aislado toda su vida, y yo apenas hace unos meses que tengo el mío. Es imposible que sepan nada! Quizás te seguían a ti!

—Oh, venga! Y que más! —se indigna Katori— Cuando os atacaron en el bosque ni siquiera me conocíais! Lo que pasa es que seguramente te siguieron a ti desde el principio! Seguro que hablaste demasiado sobre tus poderes de multiplicación, y alguien de la Corporación te oyó!

—Eh! Y tú cómo sabes que mi poder es el de la multiplicación? Yo no te había dicho nada! Aha! Eso quiere decir que tú ya lo sabías, y por tanto, que tú estás implicado! —dice, levantándose de la cama, señalándolo— Claro! Cómo no había caído antes! Tú eres un de ellos!

—Sil… —dice en Lutum

—Todo encaja! Te conocimos justo después del ataque! Quién nos dice que de hecho, tú no eres el piloto de aquel avión?

—Sil… —insiste en Lutum

—Espera Lutum, que estoy desenmascarando al traidor! Ha, ha! Tú le has dicho que íbamos a Ciudad Baja! Nadie más lo sabía!

—Sil… —repite por tercera vez.

—No lo intentes proteger! Ha cometido un error, y lo hemos atrapado! Se pilla antes un mentiroso que a un cojo! De hecho, seguro que está aquí para hacernos hablar más de la cuenta! Ya te decía yo que no te fiaras de él! Sino, como es que sabía que mi poder es el de la multiplicación, eh?

—Se lo dije yo. —dice finalmente Lutum.

El grito de Sil resuena por toda la galería vacía, creando un eco que se amplifica y se repite varias veces, todas ellas con tanta furia y rabia como el grito original. Incluso la puerta del final del corredor se abre, y entran los dos soldados que la custodian, mirando por el interior, comprobando que ha pasado.

—Y vosotros qué miráis, gallifantes pulgosos? —grita ella a los dos vigilantes?— Fuera de aquí!

Los dos soldados, ignorando las palabras de Sil, pero viendo que los tres prisioneros se encuentran en la celda, vuelven a salir, y cierran la puerta de nuevo.

—Y tú! —dice a Lutum, con mirada amenazadora— Tú! Porque demonio le explicaste eso, a este cabeza roja?

—Me lo preguntó —dice, tranquilo.

—Rayos y truenos! Se puede saber cuando aprenderás a callar la boca, tú?

—Ah, pero es que era un secreto? —pregunta sorprendido.

—Es inútil… no vale la pena discutir contigo… —piensa en voz alta— Bueno, da igual! El caso es que nos han capturado, y ahora lo que interesa es salir de aquí! Una vez fuera, ya investigaremos porque nos buscan! Venga, Lutum! Obre las puertas!

—Sí! —dice él, enfocando las manos a la cerradura.

—Espera, espera! —lo frena en Katori— No puedes hacer volar la cerradura, aquí! Se oiría demasiado el ruido! Ya has visto cómo han entrado, hace un momento. Si llamamos la atención, los volveremos a tener a todos aquí en unos segundos! Tenemos que ser más discretos!

—Discreto? Este? —ironiza Sil— Pero tú sabes con quien hablas? Lutum tiene de discreto lo que tú tienes de simpático! Imposible!

—Puedo intentar reventar la pared! —se emociona Lutum— Así salimos corriendo hasta el Transportador, y…

—Ves? —ratifica Sil.

—No, no, Lutum… lo tetemos que hacer de otra forma! —dice Katori— Tenemos que escaparnos con cautela, sin llamar la atención. Así dispondremos del tiempo suficiente para encontrar un barco y salir de aquí antes de que nos echen de menos!

—Aha! Tienes razón! —dice él— Buena idea! Pero como podremos salir sin hacer ruido?

—Mi katana… si la pudiera conseguir, podría cortar estos barrotes! —dice, palpando uno para medir su grueso.

—Estas de broma?! Cómo quieres cortar estos barrotes con una espada? —dice Sil.

—Oooooh! —exclama Lutum— Sí? De verdad? Yo lo quiero ver! Sí, sí! Dónde está la katana?

—Cuando nos han detenido me la han confiscado. Pero he visto como la guardaban en aquel cofre! —dice señalando un gran baúl que hay al lado de una mesa, al fondo de la habitación.

—Sí, y también hay las mochilas! —añade Sil.

—Muy bien… —dice Lutum— …intentaré abrirlo, traer la katana hasta aquí por el aire, y entonces tú cortas los barrotes!

—Perfecto!

Sacando los brazos a través de los barrotes, enfoca el cofre del fondo de la habitación con las dos manos. Necesita una pequeña ráfaga de aire que lo abra suavemente. Poco a poco, nota como el aire de su alrededor se empieza a desplazar, y gana velocidad. Los tres tienen la mirada fija al baúl, esperando que se abra mágicamente. Pero en lugar de abrirse, se levanta en bloque, flotando en el aire, y de repente, vuelve a caer al suelo, provocando un estallido que resuena en toda la galería.

Inmediatamente entran los dos soldados, con las armas a las manos. Pero al revisar la sala, no ven nada extraño. Todo está igual. El baúl en su lugar, y los tres prisioneros duermen en la celda. Después comprobar un par de veces más la zona, vuelven a salir, confusos.

—Se puede saber qué carajo has hecho? —murmura Sil, haciéndose la dormida.

—No sé! —dice Lutum, estirado al suelo, mirando de reojo la entrada— Yo sólo quería abrir la tapa, pero se ha levantado todo! Debe de estar cerrado!

—Oh, lo que faltaba!! —maldice ella— Es que no nos puede salir nada bien?

—Y no puedes abrirlo, des de aquí? —pregunta Katori— Mover el aire que rodea los mecanismos de cierre, o algo así?

—Uhhhm… pues no! Pero lo podría levantar y reventarlo contra una pared. Y entonces hacer volar la katana hasta aquí!

—Sí, exacto! —dice ella— Un plan muy discreto y silencioso. Reventar un cofre contra la pared.

—Ah, claro… haríamos demasiado ruido, no? —se percata él.

—Quizás podrías acercar el baúl aquí? —dice Katori? Y entonces intentamos abrirlo… a no ser vaya con llave… entonces no podríamos hacer nada…

—Y si lo traigo aquí y lo reventamos, y cogemos las cosas— Ah… no, espera… esto tampoco sirve. Podría hacer un remolino, que…

Mientras los dos chicos elaboran planes estratégicos para recuperar la katana, Sil suspira profundamente, y se levanta de la cama.

—Ya es suficiente! Da igual! Ya lo haré yo! —se queja, enfadada— Chicos! No servís para nada! Al final siempre lo tengo que arreglar todo yo…

Y ante la mirada atónita de los dos, Sil se acerca a la puerta, y saca un brazo a través de los barrotes.

—Muy bien… y ahora silencio, eh? ?dice amenazadoramente.

Los chicos asienten, sin atreverse ni siquiera a hablar.

Sil respira profundamente, y cierra los ojos. Poco a poco, empieza a abrir y cerrar el puño que tiene fuera de la celda. Repite el movimiento varias veces, y finalmente, deja la mano abierta, en posición vertical, y concentra toda la fuerza que puede, tal y cómo si estuviera empujando una pared invisible.

Primero, su mano empieza a temblar. Poco a poco, el temblor se convierte en vibración, y este en fuertes sacudidas. Tal es así, que tanto su mano como el brazo que tiene fuera de la celda son ya una imagen borrosa.

Y una imagen igual de borrosa es la que empieza a surgir de la palma de su mano extendida. Primero, por el efecto del temblor, sólo parece que la mano se le hinche, pero poco a poco, se puede empezar a distinguir que en realidad es una nueva mano, la que le está apareciendo a la palma. Es simétrica y contrapuesta a la original. Pero el proceso sigue, cuándo de esta mano empieza a surgir un brazo, que crece rápidamente; primero hasta el nuevo codo, después hasta las paletillas.

Katori observa con fascinación cómo de la palma de la mano de la Sil, le ha nacido un nuevo brazo, que sigue creciendo.

Primero los hombros, y después, a la vez, empiezan aparecer cuello, pecho y vientre. Cuando en la parte superior empieza a aparecer la borrosa cabeza, a la parte inferior lo hace la cintura y los muslos. Finalmente, de forma sincronizada, la cabeza acaba la duplicación, en el momento en el que lo hacen pies y piernas.

Poco a poco, lentamente, la copia deja de temblar, y se empieza a ver la figura de una nueva Sil, simétrica completamente a la primera, en la misma posición; derecha con un brazo extendido y la mano en vertical, palma a palma con su versión original. Visualmente parece tal y cómo si Sil estuviera tocando un espejo con la palma de la mano. Un espejo que tan sólo la refleja a ella.

Pero el espejismo y la simetría se rompen cuando las palmas se separan, y las dos Sil pasan a moverse de forma independiente.

—Uau! —es lo único que puede decir Katori, después de ver todo el proceso.

—A que es genial? —dice en Lutum, contento— Ahora hay dos Sil!

La primera, agotada por el esfuerzo, siente como las piernas le fallan, y se agarra a los barrotes para no caer. Mientras, la segunda empieza a dirigirse lentamente y con mucha cautela hacia el gran cofre.

—Lo has hecho muy bien! —dice en Lutum a la primera Sil, ayudándola a asentarse.

—Pues claro! Qué te pensabas? Que eres el único que te entrenas? —dice con una sonrisa de satisfacción.

—Un poder excepcional… —murmura Katori, intentando hacer un cumplido.

La segunda Sil ha adelantado por la galería, y ya se encuentra muy cerca de la mesa donde hay la arca. Oye las voces de los dos soldados conversando al otro lado de la puerta.

—Muy bien… ya estoy… —dice la primera Sil, a sus compañeros.

—Perfecto! —dice Lutum— Que ves?

—Mierda! Tiene una cerrojo y está cerrado con llave! —dice la Sil original, mientras su copia observa la cerradura.

—Mira en los cajones de la mesa! —le dice Katori.

La segunda Sil abre el primero de los tres cajones, pero tan sólo tiene documentos. Lo cierra y abre el segundo.

—Perfecto, una llave! —dice la primera Sil, mientras la segunda la coge y vigilando no hacer el más mínimo ruido, la introduce en la pequeña cerradura y la hace girar.

Un pequeño pero peligroso ruido del mecanismo da apertura resuena por la silenciosa galería, y los hace estremecer a todos cuatro. Pero los soldados de la entrada, que parece que no se han dado cuenta de nada, siguen hablando. Poco a poco, y con mucha cautela, Sil abre el cofre.