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- Saga Final
Saga Kadingir
ÍNDICE
- Capítol 17 – Los Hallazgos de Sil
- Capítulo 16 – Fuera
- Capítulo 15 – Encarcelados
- Capítulo 14 – Ciudad Baja
- Capítulo 13 – El transportador
- Capítulo 12 – Buenos días!
- Capítulo 11 – Se apunta
- Capítulo 10 – Samurai Katori
- Capítulo 9 – Llegada al pueblo
- Capítulo 8 – Tab-Rab
- Capítulo 7 – El poder de Sil
- Capítulo 6 – La partida
- Capítulo 5 – Los anillos de Lokituk
- Capítulo 4 – Vale!
- Capítulo 3 – Nuevas amistades
—Me sabe mal, pero yo sólo soy mecánico. No vendo coches ni vehículos. —dice Gori.
Sil se desanima al ver que la única opción que tenían para salir motorizados de aquel pueblo se esfuma a través de las palabras de aquel hombre bajito y regordete, vestido con un mono lleno de manchas de grasa, aceite y polvo.
Gori tiene un pequeño taller mecánico. Arregla desde coches, a tractores, siendo esta última su especialidad debido a que sus clientes son los habitantes del pueblo, prácticamente agrícola en su totalidad. A pesar de tener un local, se pasa la mayoría del día de visita a casa sus clientes, que normalmente lo vienen a buscar cuando los tractores, u otra maquinaria agrícola se han estropeado en medio del campo.
—Oh, vaya… esto nos retrasara muchísimo… —lamenta la Sil— Y no sabe ningún lugar donde tengan vehículos en venta?
—Aquí en el pueblo no. Tendrá que ir a Ciudad Baja. Allí hay comercios de coches nuevos y usados.
—Oh, pero eso está a tres días de camino! —se queja de nuevo.
—Pues vamos andando! —propone Lutum, sin ver problema alguno.
—Pero Lutum! —dice ella— Que no ves que si perdemos tres días para ir hasta ahí, más todo el tiempo que ya hemos perdido, cuando lleguemos a Islas Sedem, el Dr. Ishor ya se habrá marchado? Y entonces todo el camino que hemos hecho, no habrá servido de nada!
—Pues apresurémonos! Si corro mucho, quizás puedo llegar a tiempo!
—Tú quizás sí! Pero ni Katori ni yo podemos correr como lo haces tú! Necesitamos un medio de transporte! Sea el que sea!
—Sea el que sea? —murmura el mecánico regordete, rascándose detrás de la oreja, y ensuciándose de grasa todo el pelo.
Sil se gira rápidamente, mirándolo con un brizno de esperanza.
—Sí, sí! Cualquiera nos sirve! —pero tiene que ser ya!
—Bueno… —dice Gori, arrepintiéndose de lo que está a punto de decir— …hay una opción… no es exactamente un vehículo, pero quizás os podrá llevar hasta Ciudad Baja… si lo podéis arrancar, claro está.
—Vale, sí! Nos lo quedamos! —contesta ella— Dónde está?
—Seguidme… —dice entrando al taller.
Los tres lo siguen curiosos. El taller está lleno de partes de motor, neumáticos, piezas de recambio, y un montón de herramientas, con usos totalmente desconocidos para ellos. El guía se dirige hasta una puerta que hay al fondo, que los conduce a un pequeño terreno cultivado, cubierto por un invernadero, donde se encuentran frutas y verduras.
—Andaaa! Pero si tienes un huerto! —exclama Lutum, sorprendido.
—Sí… casi todo el mundo tiene, en el pueblo. Para pasar el invierno, sabéis? Es difícil que lleguen alimentos, aquí! Y más en invierno, que los caminos quedan cubiertos por la nieve. Hay meses que quedamos aislados! Por eso es por lo que nos tenemos espabilar con nuestros recursos!
El pequeño grupo atraviesa el invernadero, y sale por el otro lado, donde hay un gran terreno de cultivo al descubierto, parcialmente nevado. Al fondo, hay un pequeño cobertizo de madera.
—Hasta hace poco, aquí también cultivaba… —sigue explicando— Pero hace unos pocos días que ha regresado el invierno, y ya no se puede hacer nada. Día sí día no, queda todo cubierto por la nieve. Pero eso da igual, ya… ah, aquí es!
Finalmente llegan a la pequeña casa de madera. Tiene una gran portal cerrado con cerrojo, que abre con una llave que hay colgada en la propia puerta.
—Bueno, ya os digo que no es nada del otro mundo, pero estoy seguro que si lo ponéis en marcha, aguantará hasta Ciudad Baja… en su momento hizo mucho trabajo! —dice abriendo la puerta basculante— Yo lo denomino… el Transportador.
Lo que ven en el interior es difícil de describir, e incluso de comprender, pues se trata de un híbrido de varios vehículos. La estructura principal parece ser la de un antiguo coche de lujo, largo y de look similar a un corvette. Aunque el motor, parece ser de una maquinaria pesada, ya que sobresale totalmente de la parte delantera del coche, y la tapa que lo tendría que cubrir no está. Aparte, al morro del vehículo hay montada la parte frontal de un quitanieves. En la parte posterior, se eleva un par de metros una pequeña grúa, de la cual cuelga una cadena acabada en gancho. Finalmente, las ruedas, sobresalen de sus ejes, ya que al ser de tractor, son tan altas que llegan a la altura de la ventana.
—Madre mía de Dios! Pero qué es esta aberración? —grita la Sil, con la cara desencajada.
—Esto… —murmura Katori, mirándolo de reojo— …esto se mueve?
—Uoooo! Que xulo! —dice Lutum, con los ojos húmedos de la emoción— Es muy chulo! Y mirad cuántos colores que tiene!
—Todo paso hace unos cinco años, —cuenta Gori— un invierno en el que nos quedamos aislados más de tres meses. Nos habíamos quedado sin reservas de comida, y tuvimos que abrir un camino hasta Ciudad Baja… y lo construí.
Lutum, contento y excitado, da vueltas alrededor del Transportador, preguntándose como debe funcionar.
—Cómo podéis ver —detalla Gori— el chasis es de un coche de competición, pero tiene dos motores. Uno en la parte del atrás, que no veis, y uno delante, de camión. Las ruedas son de tractor. Tuve que alargar los ejes, porque no cabían en su espacio normal… es un poco problemático, porque al estar junto a la estructura, no deja abrir las puertas, y se tiene que entrar por la ventana. La grúa de atrás es de un antiguo remolcador, y con respecto al morro, es del quitanieves que reventó intentando desbloquear el camino.
—Ohhhh!! Es muy chulo! Nos lo quedamos! —dice Lutum, contento, saltando por encima.
—Este vehículo abrió el camino hasta Ciudad Baja, y nos salvó a todos!! Des de entonces no lo he vuelto a usar. Alguna vez había pensado en desmantelarlo, pero me sabía mal, porque gracias a él pudimos sobrevivir aquel invierno. Por esto lo guardé aquí.
—Pero… —murmura Sil—…pero quiere decir que esto se mueve?
—Ah, seguro que sí! —grita Lutum, que ha entrado por la ventana, y observa maravillado todos los botones y palancas, sin tener ni la más remota idea de para que sirve cada cosa— Va, va! Probémoslo, probémoslo!!
Sil duda por unos momento. Pero no tarda mucho en tomar una decisión. Después de todo, no tienen ninguna otra opción. Es el Transportador, o ir a pie. Y esta última opción implica tres días de camino, y dos noches en tenda de campaña.
—Está bien… —se resigna ella— …y qué pide por el, si se puede saber?
—Por el transportador? —pregunta Gori— Mirad, la verdad es que si lo podéis llevar de aquí, ya me daré por pagado. Ahora necesito un lugar para guardar leña y mantenerla seca, y me iría muy bien disponer de este espacio.
—Perfecto! —grita Lutum, mirándose el volante, preguntándose qué debe de ser— Pues ya podemos partir! Viva, viva!
—Muy bien pues… —dice ella, aceptando el trato— A ver si lo podemos arrancar! Venga, tú! Sal de aquí, que conduzco yo.
—Estáis zumbados… —observa Katori.
Sil se acerca al Transportador y entra de cabeza por la ventana. Mientras, Lutum pasa al asiento del copiloto. Aparte del volante y los pedales que venían con el coche, hay varias palancas y botones añadidos.
—Mira, con esta palanca de aquí, puedes mover la pala del quitanieve —le indica Gori, desde la ventana— Y con estos botones controlas la reductora del motor del camión, y con estos controles, gobiernas la grúa de atrás.
—Uhm… de acuerdo… —dice ella, intentando memorizar todos los mandos? Veamos como va, este trasto!
Y dicho esto, gira la llave del contacto, para que no pase nada de nada.
—Ya está? —pregunta Lutum— Pero no nos movemos, no?
—Uhm… debe de tener la batería descargada… —diagnostica el mecánico— Pero no os preocupéis… tiene una dinamo que la cargará automáticamente.
—Y como pongo en marcha la dinamo? —pregunta Sil, temiéndose la respuesta.
—Está conectada a las ruedas. Tienes que mover el coche, y se cargará.
—Ah, muy inteligente. Para arrancar el coche, primero lo tienes que mover? No es una estrategia sumamente estúpida?
—Ah, no te preocupes! Yo lo empujaré! —dice Lutum, saliendo por la otra ventana.
—Espera, espera! —dice ella, rápidamente— Mejor primero llevémoslo fuera, a la calle principal. Si lo empujas aquí dentro acabaremos atravesando el huerto, el invernadero y el taller, que ya te conozco! Y tú mueve el culo, Katori!! Ayúdanos a sacarlo afuera!
—Escucha, que yo no soy un burro de carga, eh?
—No! Eres burro sin carga! Por eso digo que nos ayudes! Va!
Refunfuñando varias maldiciones, Katori se une a Lutum para ayudar a empujar su nuevo vehículo, mientras en Gori les va indicando el camino hacia la salida de atrás, por donde entran los tractores.
—Muy bien, muy bien… —le dice a Sil, que va girando el volante— Ahora gira un poco a la derecha… sí… ya! Ahora recto hasta el final! Perfecto!
Unas pocas maniobras después, y muchas maldiciones entre la Sil y Katori, y el Transportador ya vuelve a encontrarse finalmente en la calle principal.
—Ha! —exclama Gori, contento— Está igual que hace cinco años!
—Igual… de horrible? —pregunta Katori.
—Bueno, ahora sí que nos vamos! Va, cargad el equipaje!
—Dónde quieres que lo carguemos, si este trasto tiene un motor delante y un motor detrás? —se queja el samurai? No queda espacio!
—Pues en los asientos del atrás! Argh! Es que os lo tengo que decir todo yo?
—Pero entonces no cabe nadie, detrás! Que no lo ves?
—Pues te pones como puedas! Y apresúrate a entrar! —dice ella repasando los botones, palancas y controles.
Lutum mientras tanto, ha empezado a hacer unos ejercicios de calentamiento en medio de la calle, saltando ligeramente, y estirando piernas y brazos.
—Muy bien! —dice finalmente— Ya estoy preparado! Todo el mundo a bordo!
—Empujas tú solo, Lutum? —pregunta en Katori.
—Ningún problema!
—Pues ningún problema! —responde el samurai, entrando por la ventana a los asientos de atrás, intentando hacerse un lugar.
—Muy bien, Lutum… cuando quieras! —grita la conductora, cogiendo fuerte el volante, que ha enfocado hacia la salida del pueblo.
Al oír estas palabras, se coloca detrás el vehículo, cierra los ojos y se concentra. Necesita una ráfaga de aire suficientemente potente como para mover el Transportador, pero sin levantarlo del suelo, para evitar que Sil pierda el control. Además, necesita un buen impulso de viento para poder correr a gran velocidad.
Poco a poco, nota como el aire empieza a concentrarse en las palmas de sus manos, que apoya en la parte posterior del vehículo, bajo la grúa, y coloca una rodilla en el suelo, preparándose para el impulso.
—Quizás solo no podrás, eh, chico? —opina Gori, acercándose al vehículo? Si quieres te echo un golpe de…
Pero en aquel momento, Lutum, tal y cómo si hubiera oído el disparo de salida, acciona todos los músculos de las piernas, agarrando un impulso tan fuerte, que tal y cómo si el coche hubiera arrancado a toda velocidad, empotra a sus pasajeros al asiento, y dejando la marca de los grandes neumáticos a lo largo de la calle enfangada, sale disparado como un proyectil, dejando con la palabra a la boca al mecánico, que los ve alejarse más rápidamente que si el Transportador hubiera funcionado a la primera.
Mientras Sil intenta no desviarse del camino, para evitar estrellarse contra alguna de las casas de la calle principal, gira la llave repetidas veces, intentando arrancar el motor, sin éxito.
—Sigue corriendo, Lutum! —grita a través de la ventana.
Lutum, que no tiene mucho problema para mantener el ritmo, sigue empujando el coche con la ráfaga de aire que controla con sus manos.
—Esto es extraordinario! —dice Katori, viendo la velocidad a la que aquel chico los está empujando— Todo esto lo hace gracias al anillo?
—No, lo hace por los cereales con leche de la mañana! Pues claro que es por el anillo! Y pues, qué te pensabas? —dice ella— Tú mismo nos dijiste que conocías el gran poder que tenían!
El Transportador sigue sin arrancar cuando sale del pueblo, y conducido por Sil, enlaza con el camino que lleva a Ciudad Baja.
—Qué, todavía no se enciende, este trasto? —pregunta Katori, asomando la cabeza entre los dos asientos del delante.
—No, todavía no! —dice ella, girando la llave del contacto repetidamente.
—Mierda de trasto! Más vale que empiece a funcionar, porque si Lutum se agota dentro de un rato, nos quedaremos tirados en medio del camino!
—Trata de arrancarlo Sil! Por Dios, trata de arrancarlo!
Y cómo si hubiera entendido aquellas palabras, finalmente el Transportador arranca, con un ruido explosivo, que sorprende incluso a Lutum, que ve como del tubo de escape sale una columna de negro humo al ponerse en marcha, que poco a poco se va aclarando.
—Ahora! —dice Sil, sin acabar de creérselo— Ya está! En marcha! Venga Lutum! Ya puedes subir!! —dice gritando por la ventana.
Oyendo estas palabras, da un último impulso, con el que salta hasta la grúa, donde se agarra.
Desde su elevada posición, mira fijamente el camino que de tiene delante, y cómo se pierde al horizonte después de atravesar varios valles. Por un momento, se gira para ver como deja atrás las Oratam, que han sido su hogar toda la vida.
Contento, sonríe.
En el interior del vehículo, los dos pasajeros siguen discutiendo.
—Quieres hacer el favor de conducir más lentamente? —dice Katori— Ahora ya no nos empuja Lutum! Ahora eres tú que conduces! No hace falta que vayas tanto rápido, o al final te saldrás del camino! Haz el favor de frenar!
—No… —dice ella, sin dejar de mirar el camino
—Cómo que no? Que no ves que vas demasiado deprisa? No hace falta que nos matemos por el camino! Frena!
—Que te digo que no….
—Niña consentida! Haz el jodido favor de…
—Quieres callar, trozo de carne bautizada?! Te estoy intentando decir que no puedo!!
—Qué quieres decir, que no puedes?
—Que los frenos no funcionan!